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El Pailón del Diablo en Baños de Agua Santa

El viaje

Este fin de semana nos fuimos a baños a ver el Pailón del Diablo. A más de 3 horas de Quito, entre Ambato y Puyo, Baños de Agua Santa es un lugar muy recomendable para pasar dos o tres días viendo cascadas, realizando deportes de aventura, tomando unos baños termales o admirando sus paisajes.

Salimos el sábado por la mañana tempranito, paramos antes de llegar a Ambato en un restaurante de la carretera, los Carmenses. Como no habíamos desayunado, almorzamos unas patitas de cerdo (manitas) y huevos fritos con patatas, jugo de mora y café. Las patitas, delicadas. Los huevos son un clásico pero nos preguntaron por el punto al que lo queríamos ¿Cómo lo véis? Bueno pagamos 4 USD y seguimos camino. Aún nos quedaba más de una hora de camino.

Tu auto, tu reglas

Acompañados de Google, que nos guio muy bien para evitar el centro de Pelileo, llegamos a Baños. Dejamos las maletas en el hotel Selina, junto a la iglesia. Mientras hacíamos el check in dimos una vuelta a la plaza que hay frente a la iglesia.

También se puede llegar por Tena, el camino es un poco más largo pero es mucho más bonito, para ir a Puyo condujimos por esa carretera.

La excursión al Pailón del Diablo.

Nuestra intención era llegar, alquilar unas bicicletas para ir a visitar las cascadas del río. Queríamos llega al Pailón del Diablo. Preguntamos en una de las empresas que alquilan bicicletas. 5 USD el día. Nos dijeron que en dos horitas podíamos hacer el camino y luego, en Rio Verde, al final del trayecto, alquilar una camioneta que nos subiría a Baños por 2 USD cada uno, bicicleta incluida. Hay un parking gratuito para bicicletas y vehículos de alquiler. El resto, 1 USD por tiempo ilimitado.

Buggy amarillo para ir al pailón del diablo.
Este es el vehículo, todo un clásico.

A pesar de lo sugerente, las circunstancias nos obligaron a tomar otro medio de transporte. Un buggy. 15 USD la hora, cuesta lo mismo un quad o cuadrón. Empleamos 3 horas en ir y volver parando por el camino, claro. El buggy en cuestión era curioso, incómodo e iba un poco despacio. Aún así, nos lo pasamos genial. A todo el mundo le sorprendía ¡Hasta nos hicieron fotos!

Para hacer la ruta hasta el Pailón del Diablo también existen las «chivas», que nada tienen que ver con las cabras, son una mezcla de autobús descubierto y camión que, con música, os lleva de una cascada a otra, por 5 o 6 USD. Si vais en grupo puede ser una gran experiencia.

El camino hasta el Pailón del Diablo va combinando tramos de carretera y camino, lo llama ciclovía pero también está habilitado para todo tipo de vehículos. Coinciden los tramos de ciclovía con los túneles en la carretera. Todo el camino es cuesta abajo. Eso es un punto interesante.

Las cascadas se van viendo desde el camino, enfrente de cada una hay atracciones para todos los gustos, generalmente para pasar miedo, o descargar adrenalina que suena mejor. Tarabitas suspendidas a 100 metros de altura, tirolinas en las que vas mirando hacia abajo, puentes colgantes… También tenemos atracciones de feria, el pulpo, las norias, etcétera. Todo para que el turista (nosotros) lo pase bien todo el día.

Cascada de la novia y tarabita de camino al Pailón del Diablo
Cascada de la novia y tarabita.

Ni que decir tiene que se puede comer en cualquier parte del recorrido, incluso pescar en una piscifactoría que hay en el camino. Si queréis comer tranquilos con vistas a una bonita cascada os recomiendo esperar hasta llegar al Pailon del Diablo. Nosotros sólo tomamos una cervecita con vistas pero ¡Qué vistas!

Rio Verde es la población por donde se accede al Pailón del Diablo, hay dos empresas que gestionan el acceso, una por la parte superior y otra en la inferior. Nosotros fuimos por la segunda, no por elección sino por desconocimiento. Nos enteramos que había otra empresa porque uno de los vigilantes del restaurante que os he mencionado antes, al bajar de la cascada, nos lo contó, «Es la competencia» dijo.

Escaleras a los miradores del Pailón del Diablo.
vista de las escaleras al mirador del Pailón del diablo

A la entrada del complejo hay un parking y una galería comercial por la que hay que pasar para iniciar el sendero al Pailón del Diablo, no se pide entrada y, mientras bajas por un camino bien cuidado, pequeños puestos te ofrecen bebida y comida. En el punto más bajo está la trampa. Bueno, en realidad no fue una trampa, nos lo dijo el señor que controla al final de la galería pero a ver quién se echa atrás después de tanta bajada. 2 USD por persona.

Para ver la cascada hay que subir por una escaleras hasta la base, es impresionante la fuerza con la que cae el agua. subimos la escaleras, con un chubasquero, las gotas te dejan calado (todo mojado). Hicimos las fotos de rigor, algún vídeo que podéis ver en Instagram y Facebook.

Por la noche hay excursiones en «chiva» para ver la cascada iluminada, de hecho, también podéis ir a bailar y tomar copas por la noche, os llevan de fiesta con todo incluido.

Después de la vista y de tomar la cervecita, de vuelta a Baños en el buggy el camino de vuelta sin paradas se hizo largo, son pocos kilómetros pero sentado en un buggy parecen muchos más.

Baños de Agua Santa

Dejamos el vehículo y fuimos a comer algo, era ya tarde para comer y pronto para cenar, pero teníamos hambre. Pedimos recomendaciones y no fueron muy buenas. Comimos en el restaurante Brissa, una sopa de cangrejo y corvina frita. Del cangrejo mejor no hablamos, la corvina estaba buena. 15 USD dos personas con bebida incluida.

Como era pronto nos cambiamos y nos fuimos dar un paseo por el centro de la ciudad. Bulliciosa, los locales de alquiler de bicicletas y quadrones, excursiones en chiva y actividades deportivas se mezclan con bares, restaurantes y tiendas de recuerdos. Hay un parquecito donde la gente sale por la noche a descansar y pasear. También hay un mercado con puestos de artesanía muy cerquita de la plaza de la Iglesia.

Tren turístico de Baños de Agua Santa.
Tren turístico de baños.

Más tarde fuimos a tomar una copa por el centro de Baños de Agua Santa. El pueblo no tiene mucho interés arquitectónico pero sí mucho ambiente, discotecas, bares de copas y sitios para comer. Como no es muy grande, todo está cerca de la plaza. No hay pérdida. Acabamos en el hotel Selina donde nos hospedábamos. Había una fiesta, que resulto poco concurrida pero una partidita de billar y la cena o recena, no se muy bien, acabo la noche.

Al día siguiente habíamos preparado un par de excursiones para ver el Tungurahua, un volcán activo que da nombre a la provincia, desde el Mirador las Manos de Dios y ver la famosa Casa del Árbol donde te puedes columpiar en el vacío. Lástima que una densa nube nos impidiera ver siquiera el pueblo desde lo alto. Así pues, como nos quedaba un largo camino y no se preveía mejora alguna nos volvimos a Quito lloviendo durante todo el camino. Una lástima. Otra vez será.

Si no queréis complicaros la vida en este enlace patrocinado tenéis actividades guiadas: Actividades en Baños de Agua Santa.

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