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2 días disfrutando en San Miguel de Allende y Guanajuato.

Teníamos pensado salir inmediatamente del aeropuerto y aprovechar 2 días disfrutando en San Miguel de Allende y Guanajuato para llegar prontito y visitar Querétaro para ver su acueducto pero MEXCAR nos chafó el plan.

Flores artificiales y bombillas en un patio en San Miguel de Allende
San Miguel de Allende

Llegamos a Ciudad de México en avión desde Mérida. Al llegar teníamos reservado un «carro» pero no estaba ¿? Una mala experiencia. Después de una larga espera, nos entregaron un auto como el que reservamos en Yucatán. La ventaja es que lo pudimos entregar en Ciudad de México, un poco más tarde y cerca de nuestro alojamiento.

San Miguel de Allende

Tres horas después de lo previsto pudimos salir. Suspendimos la visita a Querétaro y emprendimos ruta a San Miguel de Allende. Autopistas de peaje todo el camino. Buena carretera casi hasta el mismo San Miguel de Allende. Fue un largo trayecto de unas 4 horas con parada para comer en un local de carretera.

Tip: Acordaos de llevar dinero en efectivo para las autopistas (unos 400 pesos mexicanos).

Una vez en San Miguel de Allende, a través de callejuelas empedradas y estrechas, llegamos a nuestro Hotel Casa Cien Hilos. Maravilloso. Un pequeño hotelito con terraza con vistas alucinantes a toda la ciudad . Buena, bonita y luminosa habitación. Sin desayuno. Lo complicado es aparcar pero con suerte pude hacerlo a pocos metros del hotel ¡En la misma calle!

Danzantes el la esplanada del Jardín de allende, vestidos con atuendos indígenas
Danzantes en el Jardín de Allende

Después de deshacer las maletas e instalarnos decidimos salir a dar una vuelta por el centro. El ambiente fue espectacular, nos topamos con una procesión o pasacalles y un montón de actividades culturales y folclóricas alrededor de la Plaza. Un lujo.

Las fechas con más y mejores actuaciones y actividades culturales y lúdicas son en septiembre. El día 26 es el patrón de la ciudad San Miguel Arcángel.

Seguimos nuestro paseo callejeando por la ciudad. El centro no es totalmente peatonal pero no hay mucho tráfico, salvo en lugares puntuales se puede pasear tranquilamente.

Las casas antiguas tienen un patio interior que recuerda a los andaluces pero la mayoría están reconvertidos en establecimientos de restauración, galerías de arte, mercados y comercios.

Las calles no son muy anchas, están empedradas y muy cuidadas. Se nota que el turismo es una de sus principales fuentes de ingresos. Es segura.

Patio de una casa de San Miguel de Allende con una escultura de árbol rodeada de galerías de arte y artesanía.
Patio de una galería de Arte

La ciudad está llena de jubilados estadounidenses que han fijado allí su residencia. Nos dijeron algunas personas que eso había encarecido todo y, aunque el turismo les dejaba dinero, les causaba poco a poco más inconvenientes para su vida diaria.

En Guanajuato, comenzaba a ocurrir algo similar. En San Miguel de Allende las propiedades inmobiliarias eran carísimas y los estadounidenses empezaban a buscar alternativas más económicas ¡Para ellos!

Después del paseo por el centro, buscamos un lugar para cenar. La Doña de San Miguel en La calle San Francisco es un local muy amplio con una comida sabrosísima. Parece que me repito pero que bien se come en México.

Compramos una botella de vino justo antes de que cerraran la venta de alcohol. ¡Ojo! A partir de las 21:00 y los días de descanso obligatorio por ley no se sirve alcohol en los supermercados y tiendas de alimentación. Es fácil ver una gran fila de gente haciendo cola unos minutos antes de esa hora.

Más tarde, en la terracita de nuestra habitación tomamos una copita de vino viendo las luces de la ciudad, disfrutando de la noche. Una maravilla.

Al día siguiente tocaba marchar para Guanajuato pero apuramos la salida del hotel para ir a desayunar al Jardín de Allende, un Plaza con un gran jardín en el centro y unos pórticos con terracitas para tomar el desayuno.

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Después del desayuno, terminamos la visita a San Miguel de Allende paseando por el mercado artesanal y dando un caminando por las zonas del centro que no pudimos ver el día anterior.

Lástima las horas perdidas en Ciudad de México.

La verdad es que San Miguel de Allende es una ciudad tranquila para pasar un par de semanas conociendo el entorno y disfrutando de la ciudad. A nosotros nos quedó el entorno. La ciudad nos gustó mucho. El siguiente destino Guanajuato.

Comer y dormir.

Plato de aguachile en el restaurante La Doña de San Miguel
Exquisito aguachile en La Doña de San Miguel

Os dejo los datos del hotel y del restaurante por si os gusta el lugar:

Hotel Casa Cien Hilos

Dirección: Terraplén 2C, Zona Centro, Centro, 37700 San Miguel de Allende, Gto., México

Teléfono: +52 415 121 5482

Restaurante La Doña de San Miguel

Dirección: San Francisco 32, Zona Centro, 37700 San Miguel de Allende, Gto., México

Teléfono: +524156883131

Guanajuato

En poco más de una hora llegamos al túnel que da acceso a Guanajuato. Nuestro hotel estaba en la parte alta, junto a la Presa de la Olla, un embalse que se llena con el agua de lluvia y que se construyó para evitar la escasez de agua en épocas de sequía.

Vendedor de calderos con los productos y un coche amarillo de fondo un paisaje nuboso.
De camino a Guanajuato. Vendedor de calderos.

La presa se abre una vez al año (en el mes de julio) para recoger de nuevo el agua con las lluvias del año. Es todo un espectáculo que atrae a mucho público de Guanajuato y de todo México. Hacen una fiesta por todo lo alto.

Por cierto, encontraréis por muchas calles el nivel adonde llegó el agua en 1905 cuando una inundación dejó al pueblo en ruinas.

Nuestro hotel Nada (es el nombre) no fue una gran elección, un par de perchas en un barra, la habitación en un semisótano, amplia y limpia, por supuesto, pero Nada del otro mundo. Como su nombre indica. Teníamos a «Alexa de Amazon» pero nunca quiso tratar con nosotros.

En el hall del hotel, amplio, una mesa con un juego de mini bolos. Las fotos son mucho más bonitas que la habitación. La mía fue la amarilla. En cuanto a la ubicación fue un sitio tranquilo, alejado del centro. Al estar en alto, llegar al centro caminando es fácil, la vuelta es otro cantar ¡Afortunadamente hay Uber!

Para disfrutar de Guanajuato hay que pasear, por el centro. Las calles aledañas son empinadas. Bajando desde el hotel por el Paseo de la Presa hasta la calle San Sebastián, dejando a la derecha el estadio, 15 minutos después llegamos al Jardín embajadoras; unos puestos de comidas y artesanías nos anuncian la entrada a las callejuelas del centro. Rodeando el jardín bajamos por la calle Sangre de Cristo. con algunos locales de restauración, artesanías y algún café. Parece que estamos cerca.

Templo de San Francisco y puestos callejeros en una noche lluviosa.
Templo de San Francisco y puestos callejeros

Al final de la calle hay un cruce ¡Tachánnn! La calle cambia el nombre a Sóstenes Rocha; luego continúa con el mismo nombre en un sentido; por el otro continúa siendo Sóstenes Rocha; después de un tramo vuelve a cambiar de nombre… Vamos un follón. Ahora me explico como a veces se pierde el Google Maps

Si seguimos, por a la derecha encontraremos un par de estatuas de Don Quijote y Sancho Panza.

Frente a ese cruce está la calle peatonal Campanero que anuncia la zona más turística y concurrida.

Nada más entrar en la calle podemos sentir el ambiente turístico de la zona. Un arco o balcón o ambas cosas con mesitas y gente descansando (Santo Café) con unas vistas muy agradables de la zona. Siempre lleno.

Seguimos caminando y pronto podemos ver entre coloridas fachadas, establecimientos de restauración y artesanías, artistas callejeros y mucha gente paseando. También agentes de oficinas y servicios turísticos vestidos de tunos (bueno, de la época de Cervantes) que ofrecen visitas teatralizadas o «animadas» de la ciudad. Es una opción.

En Guanajuato se celebra la Festival Internacional Cervantino. Además cuenta con el Museo Iconográfico del Quijote. La ciudad fue nombrada «Capital Cervantina de América». De ahí el traje de cervantino (o de tuno).

Al final de la calle, a la de izquierda podremos admirar el teatro Juárez (nosotros los vimos en obras) y el Jardín de la Unión un lugar muy animado, artistas callejeros y restaurantes con terracitas para comer, nos recomendaron el Van Gogh Restaurante, no comimos allí. No comment.

Detrás del teatro está el funicular que lleva al mirador del monumento al Pípila con una fabulosa vista de la ciudad. También se puede subir andando o en coche.

Justo al lado de la entrada al funicular está la salida de uno de los túneles de la ciudad, el Túnel Minero.

Guanajuato tiene una red subterránea (túneles) de avenidas, calles y pasajes para coches y peatones que descongestionan las calles en la superficie, concentrando la mayor parte del tráfico en el subsuelo. Un sistema muy eficaz.

Plaza de la Paz con la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato al fondo.
Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato

Seguimos nuestro deambular hasta la Plaza de la Paz. Otra vez terracitas para tomar una cervecita con unas vistas tremendas a la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato y al Palacio de los Poderes que también es un museo. Me encanta el ambiente de esta ciudad.

De la Plaza de la Paz se puede llegar por el callejón del Estudiante a la escalinata de la Universidad de Guanajuato. No perderse el paseíllo.

Bajando por la avenida Benito Juárez llegamos a la plaza de los Ángeles, muy concurrida porque es el acceso más popular al Callejón del Beso, uno de los puntos más visitados de la ciudad.

Por la noche es uno de los puntos clave de las visitas guiadas por lo que hay grupos de gente haciendo fila para darse un beso aunque no está demostrado que para tener años de amor y armonía sea suficiente el beso.

La leyenda dice que si pasas por el  callejón del Beso tienes besar a tu pareja en el tercer escalón para tener 15 años de amor si no la alternativa son 7 años de mala suerte. Hay cola para la foto y el beso.

Justo al lado de la Plaza de los Ángeles están las Plazas de San Fernando y San Roque. Un lugar muy adecuado para hacer un alto. Con semejante recorrido ya era hora de parar. Nos sentamos a la sombrita de un árbol, en la terracita del Restaurante y bar de tapas Tragaluz con platos españoles y mexicanos. Este restaurante es sede del Cuévano Cinema Club y donde probé el pulque más rico de México. Un buen lugar para descansar del calor o para ver y hablar de cine.

Plato de Aguachile en el restaurante Pacifico Surf
Plato de Aguachile en Pacífico Surf

Hora de comer. Volvimos al cruce de Campanero y De Sopena, dónde está el restaurante Pacífico Surf, una de nuestras recomendaciones. No es un restaurante muy elegante, más bien sencillo pero se come requetebien.

En el restaurante tomamos aguachile (gran descubrimiento mexicano) y unos tacos. La comida esta deliciosa pero tened cuidado con el picante. Si no os va mucho avisad al personal, aunque con cara de extrañeza, no os pondrá en aprietos. Cuidado con la salsa verde ¡ojo, no es guacamole!

Después de la sabrosa comida tocaba descansar. Pensar en la cuesta que quedaba hasta el hotel nos hizo sudar. Pedimos un Uber.

Al bajar del hotel nos habíamos fijado en unos cafés y restaurantes en el Paseo de la Presa cerca del hotel, decidimos parar y tomar el cafecito. Una costumbre muy placentera después de comer. Si puede ser con un bizcochito ¡Mmmm!

Calle con escaleras en Guanajuato
Una de las calles de Guanajuato

Escogimos el Café Tal. Un local muy grande con una amplia terraza con vistas a la montaña. El café estuvo rico y el lugar muy agradable. Eso sí, lejos del centro.

Después del descansar y deshacer las maletas otra vez para abajo. La tarde no pintaba muy bien, anunciaba lluvia. Nuestro objetivo era subir en el funicular hasta le mirador de El Pílila pero al llegar a la entrada del teleférico una tromba de agua nos dejó sin excursión nocturna al mirador. Después de esperar un rato, cerró el funicular y nos fuimos al bar Bora Bora a esperar el paso del aguacero.

El bar, no es nada del otro mundo pero parecía estar lleno de gente joven y algún que otro guía. Gente local. Tomamos una cervecita con unos snacks por parte de la casa. Un lugar agradable que nos refugió de la lluvia. Cerquita del funicular, al otro lado del teatro.

Echada la noche, tocaba cenar. Buscamos entre las alternativas que nos habían dado y elegimos el Oajillo. Cenamos muy bien, con compañía, una pareja de amigas, mexicana una y noruega afincada en Guanajuato la otra. Nos tuvieron que echar del local por las risas y la hora. Era tarde y tienen alojamiento, los clientes son lo primero.

Hasta ahí llegó el día. No dio para más. Al día siguiente tocaba viajar hacia nuestro próximo destino: Ciudad de México.

Dónde comer.

Unos lugarcicos para relajarse:

 Restaurante Pacífico Surf

Dirección: Cantarranas 7-70, Zona Centro, 36000 Guanajuato, Gto., México

Teléfono: +524731190146

Bar Bora-Bora

Dirección: Constancia 9, Zona Centro, 36000 Guanajuato, Gto., México

Oajillo Gastro bar

Dirección: Cjon. de Carcamanes 17, Centro, 36000 Guanajuato,

Teléfono: +524737329680

Café Tal

Dirección: P.º de La Presa #128, Barrio de la Presa, 36000 Guanajuato, Gto., México

Teléfono: +52 473 102 8049

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